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Ciencia-birrón.

Los japos lo quieren importar todo de aquí. El jamoncito, el flamenco, Humor Amarillo... y ahora, hasta la birra; la sacra birra! Quisieron llevarse a unos maestros tiradores de salmuera del Arenal, pero no pudieron pagarles con yenes. Lo intentaron con el campeón oficial del Entrebarriles y también les salió rana. Por último, quisieron fichar al "Pesadilla" del Trini, pero les contestó que no trabajaba allí, sino que vivía... Así que los nipones no tuvieron otra alternativa que hacer lo que mejor hacen: robots! Y se inventaron el "robot que tira -bueno en verdad la derrama en un vaso- cerveza y de mientras te lo cuenta", para paliar su falta de conocedores de tal ancestral arte. El Robot, por decirlo de alguna manera, es la versión de R2D2 que Homer siempre quiso tener. Pero el pobre no le ha cogido todavía el tranquillo y aún las pasa canutas. Menos mal que aquí sabemos tirar la birra, porque si no a la población de iba a dar un buen yuyu haciendo cola para espera...

Bernardino Fernández Vázquez...

Hoy se ha consumado lo que muchos se temían. Tenía que perder el mejor equipo de Europa. Tenía que dejar el liderato, tenía que dejar paso a "los otros", tenía que glorificar a un patético, verdaderamente patético, de Madrid; siempre Madrid... Bernardino estaba bien aleccionado. Todo el sistema estaba alineado en contra del Equipo: verdadero equipazo. Las zarpas del grupo Prisa, los periolistas mandrileños, la corrupta federación ansiaban la ocasión de romper la tremenda racha del Súpercampeón de Europa. Y Bernardino cumplió con descaro y bochorno su trémulo papel. Y es que en ningún momento pudo el Atlético contra un bárbaro Sevilla; ni siquiera con nueve jugadores podía. No comento más. Once suelen vencer a nueve. Pero sólo al final del partido y con la inestimable ayuda del delincuente de Bernardino Fernández Vázquez y la confabulación de todo el sistema. Qué orgullo tenerte en el corazón, mi Sevilla! Qué lección de coraje, de casta, de Fútbol de verdad, no como el de ment...